30 de abril de 2004 Leo sabía que todo el barcelonismo se había encomendado a su fútbol. Sólo le faltó el gol y el Barça cayó eliminado.

Leo Messi le ganó el pulso a Cristiano Ronaldo pero eso no fue suficiente para que el Barça ganara al United. Mientras el portugués se perdió en un mar de protestas y apenas creó sensación de peligro, el argentino encaró una y otra vez la defensa del Manchester y fabricó varias buenas ocasiones. Pero primero Van der Sar y después la falta de puntería del propio Leo y de sus compañeros, convirtieron en agua de borrajas su despliegue de talento.
Messi era consciente de la debilidad del Barça y de lo mucho que depende de él en estos momentos. Desaparecido en combate Ronaldinho, irreconocibles Eto’o y Henry, aún un poco verde Bojan, el Barça llegó a Old Trafford con el aspecto de un viejo acorazado de las grandes guerras, impresionante, amenazador pero un tanto herrumbroso.
Por eso Leo tomó la iniciativa desde el primer minuto y ya forzó una falta de Scholes sobre la misma línea que el árbitro Herbert Fandel sacó del área. Ya con el 1-0, Messi dispuso de la más clara oportunidad para equilibrar la contienda, en un contragolpe en el que desbordó a Evra, Scholes y Ferdinand y lanzó un buen disparo que desvió Van der Sar.
Esa fue la tónica a lo largo de los noventa minutos pues casi en el descuento aún desbordó a Scholes con un regate seco en el área, pero su pase de la muerte no encontró rematador.
Partiendo desde su posición habitual en la banda derecha, Leo buscó insistentemente trazar la diagonal y aunque con el paso de los minutos, conforme se quedó sin gasolina, perdió algo de efectividad, siempre fue el arma más peligrosa del equipo. Con la entrada de Bojan centró aún más su posición.
Cristiano Ronaldo, en cambio, siguió con el mismo perfil bajo que ya había mostrado en el partido del Camp Nou, como si el fallo del penalty le hubiera desquiciado. En ausencia
de Wayne Rooney, Alex.
Ferguson le adelantó hasta la punta de ataque para aprovechar su velocidad y su disparo. Pero ayer apenas pudo brillar con algunos destellos, como una buena asistencia para Park que a punto estuvo de acabar en el 2-0 por el buen remate del coreano. Pero acabó desquiciado, utilizando de más los codos y recibiendo una tarjeta amarilla por sus continuas protestas. Son las paradojas del fútbol: Zambrotta, autor de un error garrafal, supo frenar después al portugués en el segundo tiempo.
Al delantero del Manchester United le quedará la satisfacción de la clasificación para la final de Moscú en la que podrá desquitarse de su flojo partido de ayer. Pero no cabe duda de que, para algunos, queda en cuestión su condición de jugador más desequilibrante del momento. Sin ir más lejos, el veterano Paul Scholes podría darle un cursillo acelerado.
De la misma manera, muchos se preguntan cómo habrían sido las cosas si Messi no hubiera tenido que superar dos lesiones musculares importantes a lo largo de la temporada pues resulta evidente que Leo no pudo desplegar todo su potencial. El argentino tendrá que saber convivir con este handicap de las lesiones y encontrar la manera de dar continuidad a su fútbol. Su futuro y el del Barça dependen de ello, aunque por desgracia para la ‘Gent blaugrana’, esto ya es un asunto de la próxima campaña. En esta, al Barça sólo le queda luchar por la segunda plaza en la Liga… y pasar por el sonrojo de tener que hacerle quizás el pasillo al Real Madrid.
Fuente: Sport.es
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